Facundo dice que la familia carga una cruz
A 17 días de haber sido acusado por el homicidio de su madre, Nora Dalmasso, ocurrido el 25 de noviembre en su casa de Río Cuarto, Facundo Macarrón le escribió una carta a su abuelo Félix. Lo hizo al enterarse de que el hombre, de 80 años, había sido citado para hacerse un examen de ADN. La investigación amenaza con volver a diluirse.
Rodolfo Palacios
“El sufrimiento es parte de la felicidad”, escribió. En la carta, tan lúcida como emotiva, pide apostar por la vida y luchar contra la hipocresía de los que “no saben lo que hacen”. Se aferra a la “confianza en Dios”, confiesa que cargan con una cruz y destaca los valores que le enseñó su familia. También cita dos versos del Martín Fierro y una frase de Borges. A su abuelo, que se conmovió con sus palabras, lo llama “maestro”.
En medio del dolor por la muerte de su madre, la acusación en su contra y las sospechas que salpican a su abuelo, la fortaleza de Facundo, de 20 años, es clave para mantener unida a su familia. Mientras recibe el apoyo de su padre, Marcelo, de su hermana, Valentina, de sus amigos y sus familiares, sueña con retomar el tercer año de Derecho, en la Universidad Católica Argentina de Córdoba, donde ostenta el mejor promedio.
“El chico no tuvo nada que ver y eso está quedando claro”, aseguró el abogado Marcelo Brito, ex fiscal general y considerado uno de los abogados más prestigiosos de Córdoba. Desde que asumió la defensa de Facundo no hizo más que embestir contra las pruebas del fiscal Javier Di Santo, que hasta ahora no fueron convincentes.
La familia Macarrón hizo llegar a PERFIL la esperanzadora carta que Facundo le escribió a su abuelo Félix:
“Mi querido Abuelo: Qué bien que nos hacen estas reflexiones en estos difíciles momentos de vida por los cuales estamos pasando, y qué mejor que con la inspiración panorámica de los Alpes que alguna vez tuvimos la oportunidad de visitar. Algún día volveremos a aquellos lugares, que nos servirán para inspirarnos hacia una reflexión sobre cuánto hemos crecido, ayudados por el sufrimiento que Dios nos ha puesto como prueba en este largo trayecto, conscientes de que aún podemos ser felices, valorando más a todo cuanto nos rodea.
Tomas de Kempis solía decir: ‘Las palabras son sólo palabras, vuelan por el aire, no afectan a los hombres firmes’.
“A todo esto yo me pregunto: ¿somos hombres firmes o no? Yo creo que sí lo somos. Dios quiere que nosotros hagamos uso de nuestra entereza, que defendamos nuestros valores, luchemos contra la hipocresía de personas que verdaderamente no saben lo que hacen, nos consolidemos como personas, como familia, Dios sólo quiere nuestra felicidad, y allí la razón, el “Para qué” de todo este sufrimiento, de la cruz con la que debemos cargar. Pido disculpes mi optimismo, abuelo, pero yo creo que la vida sigue con el esfuerzo con que queremos que siga, el sufrimiento es parte de la felicidad, así como en prosa nos enseña el Martín Fierro:
‘Junta experiencia en la vida, hasta para dar y prestar, quien la tiene que pasar entre sufrimiento y llanto, porque nada enseña tanto como el sufrir y el llorar’.
“Está en nosotros que nos destruyan o no, está en nosotros ser lo suficientemente inteligentes para saber aprovechar la situación a favor de nuestro crecimiento humano, apoyados por quienes tenemos al lado, pero por sobre todo: íntegros, estar bien con nosotros mismos y con Dios. Disculpas por mi insistencia, pero hay otra enseñanza del Martín Fierro que sirve para reforzar mi mensaje:
‘Para vencer un peligro, salvar de cualquier abismo, por experiencia lo afirmo: más que el sable y que la lanza suele servir la confianza que el hombre tiene en sí mismo’.
“Y también, la confianza en Dios, tener Fe en su amor infinito e incondicional... Lo sé, a veces me vuelvo muy teórico, pero son las situaciones de vida que me llevan a entender cuán práctica puede ser la teoría o los valores que ustedes, mi familia, me han dado como herramientas para afrontar la vida. Si el aprendiz puede hacer uso de esos valores, imagino que el maestro también... ese maestro sos vos, claro está.
“Creamos en nosotros, creamos en Dios, creamos en quienes nos aman y están a nuestro lado... creamos, por sobre todo, que podemos seguir adelante más airosos que nunca, conscientes de todo lo que nos ha sucedido. Sólo así, en alguna ocasión de nuestras vidas, tendremos la oportunidad de reflexionar intensamente nuestra plena realización como seres humanos, ayudados por la inmensidad de los Alpes, veremos que la inmensidad de Dios estuvo siempre de nuestro lado. Borges decía: “Un instante cualquiera puede ser más profundo que el fondo del mar”. Ese instante en que podamos hacer una profundidad física y espiritual que hayamos vivido. Entonces podremos aceptar y comprender nuestras vidas, ser plenamente felices, vivir en la Gracia del Señor. Ese momento llegará, abuelo, y Dios quiera, sea en aquel lugar que nosotros tanto añoramos, insmiscuidos en la magnificencia de los Alpes. ¿Lo lograremos? Yo creo que sí... Fuerzas, la vida debe continuar, mejor que antes.
“Un fuerte abrazo. Si hay algo que compartimos además de la música clásica, es la reflexión y la imponencia de los paisajes... es lo que la vida nos ofrece, sigamos apostando por ella. Facundo”.
“El sufrimiento es parte de la felicidad”, escribió. En la carta, tan lúcida como emotiva, pide apostar por la vida y luchar contra la hipocresía de los que “no saben lo que hacen”. Se aferra a la “confianza en Dios”, confiesa que cargan con una cruz y destaca los valores que le enseñó su familia. También cita dos versos del Martín Fierro y una frase de Borges. A su abuelo, que se conmovió con sus palabras, lo llama “maestro”.
En medio del dolor por la muerte de su madre, la acusación en su contra y las sospechas que salpican a su abuelo, la fortaleza de Facundo, de 20 años, es clave para mantener unida a su familia. Mientras recibe el apoyo de su padre, Marcelo, de su hermana, Valentina, de sus amigos y sus familiares, sueña con retomar el tercer año de Derecho, en la Universidad Católica Argentina de Córdoba, donde ostenta el mejor promedio.
“El chico no tuvo nada que ver y eso está quedando claro”, aseguró el abogado Marcelo Brito, ex fiscal general y considerado uno de los abogados más prestigiosos de Córdoba. Desde que asumió la defensa de Facundo no hizo más que embestir contra las pruebas del fiscal Javier Di Santo, que hasta ahora no fueron convincentes.
La familia Macarrón hizo llegar a PERFIL la esperanzadora carta que Facundo le escribió a su abuelo Félix:
“Mi querido Abuelo: Qué bien que nos hacen estas reflexiones en estos difíciles momentos de vida por los cuales estamos pasando, y qué mejor que con la inspiración panorámica de los Alpes que alguna vez tuvimos la oportunidad de visitar. Algún día volveremos a aquellos lugares, que nos servirán para inspirarnos hacia una reflexión sobre cuánto hemos crecido, ayudados por el sufrimiento que Dios nos ha puesto como prueba en este largo trayecto, conscientes de que aún podemos ser felices, valorando más a todo cuanto nos rodea.
Tomas de Kempis solía decir: ‘Las palabras son sólo palabras, vuelan por el aire, no afectan a los hombres firmes’.
“A todo esto yo me pregunto: ¿somos hombres firmes o no? Yo creo que sí lo somos. Dios quiere que nosotros hagamos uso de nuestra entereza, que defendamos nuestros valores, luchemos contra la hipocresía de personas que verdaderamente no saben lo que hacen, nos consolidemos como personas, como familia, Dios sólo quiere nuestra felicidad, y allí la razón, el “Para qué” de todo este sufrimiento, de la cruz con la que debemos cargar. Pido disculpes mi optimismo, abuelo, pero yo creo que la vida sigue con el esfuerzo con que queremos que siga, el sufrimiento es parte de la felicidad, así como en prosa nos enseña el Martín Fierro:
‘Junta experiencia en la vida, hasta para dar y prestar, quien la tiene que pasar entre sufrimiento y llanto, porque nada enseña tanto como el sufrir y el llorar’.
“Está en nosotros que nos destruyan o no, está en nosotros ser lo suficientemente inteligentes para saber aprovechar la situación a favor de nuestro crecimiento humano, apoyados por quienes tenemos al lado, pero por sobre todo: íntegros, estar bien con nosotros mismos y con Dios. Disculpas por mi insistencia, pero hay otra enseñanza del Martín Fierro que sirve para reforzar mi mensaje:
‘Para vencer un peligro, salvar de cualquier abismo, por experiencia lo afirmo: más que el sable y que la lanza suele servir la confianza que el hombre tiene en sí mismo’.
“Y también, la confianza en Dios, tener Fe en su amor infinito e incondicional... Lo sé, a veces me vuelvo muy teórico, pero son las situaciones de vida que me llevan a entender cuán práctica puede ser la teoría o los valores que ustedes, mi familia, me han dado como herramientas para afrontar la vida. Si el aprendiz puede hacer uso de esos valores, imagino que el maestro también... ese maestro sos vos, claro está.
“Creamos en nosotros, creamos en Dios, creamos en quienes nos aman y están a nuestro lado... creamos, por sobre todo, que podemos seguir adelante más airosos que nunca, conscientes de todo lo que nos ha sucedido. Sólo así, en alguna ocasión de nuestras vidas, tendremos la oportunidad de reflexionar intensamente nuestra plena realización como seres humanos, ayudados por la inmensidad de los Alpes, veremos que la inmensidad de Dios estuvo siempre de nuestro lado. Borges decía: “Un instante cualquiera puede ser más profundo que el fondo del mar”. Ese instante en que podamos hacer una profundidad física y espiritual que hayamos vivido. Entonces podremos aceptar y comprender nuestras vidas, ser plenamente felices, vivir en la Gracia del Señor. Ese momento llegará, abuelo, y Dios quiera, sea en aquel lugar que nosotros tanto añoramos, insmiscuidos en la magnificencia de los Alpes. ¿Lo lograremos? Yo creo que sí... Fuerzas, la vida debe continuar, mejor que antes.
“Un fuerte abrazo. Si hay algo que compartimos además de la música clásica, es la reflexión y la imponencia de los paisajes... es lo que la vida nos ofrece, sigamos apostando por ella. Facundo”.












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